lunes, 14 de marzo de 2016

Nº 19 - REIKO OKUYAMA, UN CASO SINGULAR

1-PRÓLOGO

El 2 de mayo de 1975 se estrenaba Heidi en España. 
No era exactamente la primera serie de animación japonesa en nuestro país, pero sí la que, logrando un éxito masivo, inaguró el gusto por las historias contadas a base de un estilo de dibujo y de narración visual que no se conocía por aquí. Habían quedado difuminados para la mayoría los estrenos en TVE de "Kimba, el león blanco" (Jaupuru Taitei, 1960) en 1969 con el estilo arcaico de Osamu Tezuka y "Meteoro" (Mahha Gõ Gõ Gõ, 1967) en 1971, que introducía más acción y unos efectos que eran la antesala lejana de todo lo que veríamos años después en el anime de acción, aunque por entonces ni se barruntara la palabra anime... 
En aquel tiempo, los programadores de TVE no eran muy de series en lo que a los dibujos animados se refería. Estos eran vistos como breves momentos de entretenimiento para la chiquillería, diseminados aquí y allá en la parrilla de programas, de modo que las series pioneras nombradas, la del leoncito y la del piloto de carreras, sufrieron una exhibición accidentada por incompleta o irregular.
El año anterior Televisión Española inaguró las sobremesas familiares, que habían quedado desiertas por un tiempo, que el estreno de la serie de la niña de los alpes iba a reavivar: Heidi (Arupusu no shõjo Haiji, 1974) se estrenó como una parte más del mítico contenedor infantil de las tardes laborables, en Un globo, dos globos, tres globos: los episodios del 1 al 6 se emitieron ahí los viernes de esa avanzada primavera del 75. Pero héte aquí que ese programa interrumpía sus emisiones en verano, y TVE decidió pasar Heidi a la franja de los sábados en la sobremesa, revitalizando ese momento semanal que había inagurado Pippi Calzaslargas el año anterior. Así, un público más amplio de lo habitual, y no solamente los niños, iba a tener acceso a la historia basada en las novelas de Spyri. 
La serie, y la animación japonesa por ende, tuvo un éxito tan importante que alcanzó una fama televisiva y social global en la España de entonces, en un año clave de la reciente historia de los españoles. A sus dos portadas en la revista TP a lo largo de su emisión en ese año y el siguiente y a su abundante merchandising, pueden añadirse hechos como el que sigue:
La suspensión del episodio correspondiente al sábado 22 de noviembre,  para emitir imágenes ininterrumpidas de la capilla ardiente del dictador Francisco Franco, que había muerto dos días antes, y el acto de proclamación como rey de Juan Carlos I, dió lugar a que se aplazara la emisión de dicho episodio. Esta tuvo lugar el día siguiente, domingo, justo antes de La casa de la pradera, pero sin previo aviso. Lo llamativo de este hecho es que esa emisión "a traición" tuvo como consecuencia una oleada de protestas telefónicas de los televidentes que se lo habían perdido, que consiguieron que se volviera a emitir el sábado siguiente junto con el que correspondía ese día, de modo que ese día tuvimos Heidi por partida doble... Hasta ese punto había llegado la fama española de la serie de la productora Zuiyo. El premio concedido a la serie (que recogió un tal sr. Sato) y el hecho de que la emisión del último episodio, el 22 de mayo de 1976, paralizara las calles, acaparando el acontecimiento la atención de muchísimos españoles de todas las edades, da la medida de la importancia y la brillantez del desembarco (ahora sí) de la animación del país del sol naciente en nuestro país.

La sobremesa infantil-familiar, de paso y por largo tiempo, ya se había consagrado. Y la animación japonesa había sido descubierta y valorada masivamente. TVE buscó prolongar el éxito de los dibujos japoneses de la productora Zuiyo, que ya había pasado a ser Nippon Animation tras el el éxito mundial de Heidi, y al año siguiente, 1977, programó Marco (Haha wu tazunete sanzenri, 1976) que continuó la estela de ese éxito, aunque no con toda la brillantez de la primera vez. Aún considerando otra serie más de esa factoría, El perro de Flandes (Furandãsu no inu, 1975), que sufríó parecidos males que las primeras series pre-Heidi ( la irregularidad y el cambio de canal y horarios le afectó de lleno), el tercer lugar para contituir una trilogía (la del anime japonés en la España de los setenta del pasado siglo), lo ocuparía cierta serie de la que suelo hablar en este blog...

2-YOICHI KOTABE

Yoichi Kotabe
Detrás de este nombre, de sobra conocido para los amantes del anime, pero menos para aquellos que solo recuerdan las caras y los movimientos de los personajes que aparecían aquellas animadas sobremesas de los setenta en España, se esconde el creador, como diseñador de personajes, y el responsable de su animación, como director de la misma, de Heidi y Marco. Más difícil será que le conozcan por ser el padre del diseño de Mario en el vídeo-juego de Nintendo ltd., Súper Mario Bros (1985)... y más difícil aún que les suene de la más reciente serie Pokémon,  que supervisó...
Por eso, este nombre guarda relación directa con la recién nombrada trilogía del anime en la España de la segunda mitad de los años setenta...intervino de forma directa y muy destacada en Heidi y Marco, sí, pero la relación que guarda con Mazinger Z es indirecta, familiar y algo lejana... Por lo pronto, no desvelaré más, aunque algunos lectores puede que lo sepan...(nada de lo contado hasta la fecha es un gran secreto).
Dibujos de Kotabe sobre Heidi (1974)
La divergencia de Kotabe respecto de la serie del robot luchador lo es, además, por motivos de diferencia de estilo y temática y de falta de coincidencia en el tiempo histórico, factores determinantes y decisivos, claro está.
Dibujos de Kotabe sobre  Marco, de los Apeninos a los Andes (1976)

Pero si tuvo relación con Toei Doga, eso sí. La Toei era de las productoras más importantes, quizás la que lo fue más en su momento, y no es raro que Kotabe formara parte de su historia desde los primeros años (entra a trabajar allí en 1959), y desde las primeras producciones. Estuvo en el equipo de "El dragón de ocho cabezas" (Wanpaku õji no orochi taiji, 1963), con música de Akira Ifukube, usada, mira por dónde, en una escena mítica de Mazinger Z ( mientras volaba por primera vez asido a unos cohetes disparados por Afrodita A en el ep. 32), y en las películas del Gato con botas ( que dieron logo a Toei, como el ratón Mickey a Disney), entre otras importantes películas de esos tempranos tiempos de la animación nipona, a lo largo de los años sesenta.

Para el momento de la producción de Mazinger Z, 1972, Kotabe ya estaba en otra productora, Tokio Movie Shinsa, ocupado con El acorazado rojo ( Akadõ Suzunosuke) y "Panda Go! Panda" (Panda Kopanda)  junto a Isao Takahata ( que sería director de Heidi y Marco) y Hayao Miyazaki ( de todos conocido). Un año antes, había estado preparando la versión animada de una vieja conocida de los españolitos de los 70, Pippi Calzaslargas, que nunca vió la luz... Tras colaborar de nuevo con Toei y Tokio Movie Shinsa, vendría su etapa en el estudio Ghibli, en los años 80.

Aparte de estar ligado a las series que descubrieron la animación japonesa en los setenta españoles, y aparte de que ese hecho abriera el camino a la llegada de Mazinger Z, ¿por qué hablar de Kotabe en un blog sobre Mazinger y en una publicación que lleva otro nombre como titulo?...



3- REIKO OKUYAMA


Reiko Okuyama nació en Sendai, prefectura de Miyagi. Su débil salud  la mantuvo postrada muchas veces a lo largo de su infancia y juventud, y esos periodos de reposo los aprovechó para practicar su gran afición y devoción: el dibujo. Pasada la gran guerra, Reiko abandona Sendai para trabajar en Tokio, como tantos emigrantes a la gran ciudad. Un gracioso y llamativo error le lleva a postularse para ser contratada como ilustradora en Toei Doga, que ella pensó en un principio que era una editorial de libros para niños... Chocante pero providencial error, que le dió la oportunidad de entrar en el mundillo de la animación, en cuanto los de Toei vieron cómo dibujaba. Como tantos otros animadores, empezó en un puesto de intercaladora o interpoladora (inbetween en inglés), que consiste en rellenar con dibujos el movimiento progresivo entre dos momentos de cada accíón, que el animador principal dibuja, realizando esa transición que ha de hacer suave y creíble el movimiento que evoluciona entre ellos. Solía ser un puesto para el principiante, pero el que se destacaba, ascendía pronto en su trabajo. Ella no tardó mucho, y si se demoró algo más fue porque sus dotes para el puesto fueron especialmente notables.

Hols, el príncipe del sol, 1968
El trabajo de Reiko tuvo su lugar nada menos que en la primera producción japonesa de Toei que traspasó fronteras: La leyenda de la serpiente blanca (Hakuja den, 1958). También en otra obra que ha quedado como uno de los títulos de los inicios de la industria en Japón: Alakazán el grande/Viaje al este (Saiyuuki, 1961). Para cuando se produjo su ascenso de interpoladora a una de las primeras jefas de animadores de aquellos años, 1962, ejerció como tal en otra de las fundacionales: Arabian Nights, Simbad adventures (Arabian Naito, Simbad no boken). Las producciones que vendrían hasta el final de la década ( Hols, príncipe del sol (Taiyou no Ouji: Horus no Daibouken, 1968), las del Gato con botas (Nagagutsu wo haita neko) y La nave fantasma (Soratobu Yuureisen 1969) ) la consagraron como artista y le permitieron, en algún caso, hacer sus pinitos como diseñadora de personajes, como cuando se le asignaron los personajes de Mauni y Pilia en Hols, príncipe del sol. Quizás por esos inicios, su especialidad fueron los personajes femeninos...
Pilia de Hols, el príncipe del sol

Mauni, de Hols, el príncipe del sol



 


Su trabajo en Toei continuó en la década de los setenta, siendo destacable su intervención en La pequeña Sirenita (Andersen Douwa, Ningyo Hime, 1975) donde el personaje protagonista es suyo. En 1976, colabora con algunos personajes secundarios en Marco, de los Apeninos a los Andes, esta vez en Nippon Animation. 





Juanita, en Marco

Jarinko Chie (1981)





















 
Bien... ya encontramos un enlace con el anterior punto, el referido a Yoichi Kotabe... pero es que fue mucho más que eso: Reiko se había casado con él en 1963 uniéndose así dos profesionales de primer orden de la animación japonesa, hoy clásica, bajo el mismo techo. 

 Las colaboraciones con Kotabe fueron varias a lo largo de los años, y en diferentes tareas de la larga carga de trabajo de un proyecto de animación. En 1979 diseña personaje escogido (de nuevo femenino) en Taro, el niño dragón ( Tatsu no ko Tarõ),  cuyo diseño de producción estuvo a cargo de Kotabe. Y con él trabajó en Jarinko Chie, 1981, en la Tokio Movie Shinsa y en La tumba de las luciérnagas ( Hotaru no Haka, 1988) del Estudio Ghibli...
Taro, el niño dragón (1979)


Aya, de Taro, el niño dragón

Reiko Okuyama, como otros nombres de la animación japonesa, estuvo presente en la época clásica de despegue de la misma en Toei, y su estrecha y dilatada relación con la productora puntera de aquellos años le hizo llegar un ofrecimiento para la parte final de una de sus series estrella: Mazinger Z, ya en la fase final de la misma. Su trabajo en singular ( se trata de un solo episodio, el 69) no pasó en absoluto desapercibido: además de redimir por un momento la desangelada animación del último tercio de la serie ( si exceptuamos episodios notables como el de Rhine X1 o el del francotirador Jenova M9 de Morishita; o el de la espía Erika, de Wakabayashi) se le encargó también volver a ser interpoladora en Mazinger Z contra Devilman (1973) y eso mismo, además de diseñadora de personajes ( Sayaka y el mismo Koji) en Mazinger Z contra el General Negro (1974). Las fases más logradas de la batalla final de Mazinger contra múltiples monstruos mecánicos en la primera y el diseño fino y esbelto de los protagonistas en la segunda se agradecen...

Los Koji y Sayaka de Mazinger Z contra el General Negro

 El Mazinger de Reiko Okuyama
El episodio 69, ¡El Hover Pilder se funde en el cielo!  (emitido en Japón el 23 de marzo de 1974 y no visto en España hasta los años 90) es una pieza de esas de "animador invitado" que Okuyama bordó, dejando su sello personal, en un momento en que la serie más lo necesitaba. De personajes rediseñados con estilos menos cuidados, por dibujantes y animadores menos brillantes, pasamos por un momento, un solo episodio, por un diseño de personajes lleno de gracia y detalle. Kabuto vuelve a tener la cabellera de mechones afilados y  expresividad concentrada que tanto recuerda al diseño de Sadao Kikuchi, en otra colaboración singular (que enfrentó a Mazinger con la Salude y con Balanger M2) . 


Sayaka ríe, gesticula y se enfada de nuevo lejos de la caricatura, y recupera la esbelta figura que le corresponde a estas alturas de la serie. El color y los detalles de sombreado y una luz ténue y suave invade los fotogramas a todo color. Si dejamos al margen al prescindible pajarraco parlante (un miná del Himalaya que parece más un cuervo espídico), el episodio encargado a nuestra protagonista fue una ocasión aprovechada al máximo. 



El difícil balance o equilibrio entre lo cómico y lo dramático o épico, en una serie de acción como Mazinger Z, es resuelto satisfactoriamente por nuestra protagonista, dentro de los límites que le impuso el guión de Susumu Tataku, que incluía dos o tres juegos completos de payasadas de Boss y su robot, mal que afecta al último tercio de la serie por entero... Las escenas cómicas dan un paso más, que se atreve a dar Okuyama por poderse explayar en su único episodio: las carícaturas se convierten en primeros planos de los deformados personajes, sea Koji o,  más asiduamente, Boss. 

Caricaturas cómicas del ep. 69 (centro Boss Borot vectorizado por Daniel Dugarte)

  El planeador o Pilder al que decíamos adiós en esta ocasión, se muestra bello, proporcionado y canónico en la cabeza del coloso, brillan los rayos del sol sobre el cristal de la cabina, en escenas trabajadas y realistas. 
 El furibundo y destructivo ataque del monstruo cedido por Gorgon, Gusios beta3, detallado en las escenas animadas y en las fijas ( épica la escena de la destrucción de la piscina de Mazinger y el coloso saliendo a la superficie llevándose por delante hormigón y tierra, mientras el  monstruo resbala y cae en lo que queda del colector de aguas, a cámara lenta),  a pesar del feo aspecto del enemigo, especie de morsa mecánica con gigantismo...

Mazinger Z tiene un diseño equilibrado y proporcionado, a ratos (pocos) cabezón ( es otro mal de esta parte final de la serie), a ratos simple, pero en ambos casos convence. El resto del tiempo es un buen diseño, trabajado a conciencia para la ocasión. Vuela  y se mueve con gracia, dispara asimismo los puños, y sus rayos de foto-visión iluminan la pantalla, aclarando el fotograma. Nada hay de reprochable en él, Reiko logró pilotarlo en su producción del episodio. Yumi y los habitantes del Instituto Fotoatómico brillan según su dominio del dibujo, más que los malos, ya que a los escasos planos de Infierno y Brocken hay que sumar que Ashler luce canijo y más bien sencillo y plano frente a los desplantes de Gusios, aunque unos cuantos planos cercanos lo rediman...
 


















 



Logro en diseño de personajes, color luz y storyboard, las habilidades de esta mujer en una obra de un género desacostumbrado para ella, más asidua a dibujar cuentos europeos y  antiguas leyendas japonesas, la llevaron a la matrícula de honor en su singular encargo, y a ascender en los mediometrajes de Mazinger del mismo modo que en su carrera profesional: de intercaladora/interpoladora en 1973 en el crossover con Devilman a eso mismo más diseñadora de personajes escogidos en 1974 en la del General Negro, una vez visto su arte en el episodio asignado.







Infierno, Ashler y Brocken, episodio 69
Fotogramas (cells) originales. Episodio 69


 
Semejanzas entre episodio 69 (derecha) y Mazinger contra el General Negro (izquierda)


EPÍLOGO

Reiko Okuyama es un caso singular.
Lo es por varios motivos, que se inscriben en posibles puntos de vista distintos. Su singularidad tiene que ver sobre todo con el hecho de ser la única mujer directora de animación en los 19 equipos que animaron Mazinger Z. Esto no sería más que mera anécdota si dejáramos de lado que la mujer, como en tantos casos, tenía asignado habitualmente un papel secundario en las  productoras de animación, limitado a colorear, entintar, y otras labores auxiliares, o bien a interpolar, aunque en eso coincidieran con sus compañeros varones: ella no solo logró proseguir su ascenso hasta animadora jefe o diseñadora de personajes, sino que mientras lo lograba merced a su arte y habilidad, se destacó en la lucha por los derechos de los colectivos femeninos en la industria de la animación, siendo compañera junto a su marido Yoichi Kotabe, Isao Takahata, Hayao Miyazaki o Yasuo Otsuka en el sindicato que constituyeron para enfrentarse a los directivos de Toei, conflicto laboral que dio lugar a la salida del estudio de algunos de esos grandes nombres, aunque en esto último pesase también otra concepción de la creación en animación.

Singular lo es también porque su participación en la serie fue de un solo episodio, aunque esto lo comparte con otros directores de animación... si no fuera porque logró destacarse más allá de ellos, participando en las extensiones de Mazinger Z destinadas a las salas de cine.

 En lo que a la experiencia histórica del descubrimiento de la animación japonesa por parte de los españolitos en los años 70, hay una singularidad más que podemos relacionar con esta mujer:  
Por su matrimonio  con Yoichi Kotabe y, más que por eso, por su participación profesional, por limitada que fuera, en una de las producciones de su marido, Marco, la encontramos así relacionada con las dos terceras partes de la "trilogía" japonesa de series de animación de los setenta en España (Heidi-Marco-Mazinger Z). Con su episodio 69 en Mazinger Z y su trabajo en las películas la ligan de lleno (y aún más fuertemente) a la serie del coloso fotoatómico que triunfó en España como las anteriores, podemos decir que nadie como ella está ligada de un modo tan singular a la mayoría de las producciones y diversos estilos que nos descubrieron entonces el arte nipón de la animación, aunque solo parte de su obra se viera en la España de aquellos días.
Yoichi Kotabe y Reiko Okuyama en su juventud, trabajando en el estudio

Oyukama dibuja un personaje de Días de Invierno


 Pasados los años, cuando Reiko se retiró del trabajo activo en animación, continuó como ilustradora y dió clases de dibujo y animación en la Tokio Designer Academy.


Pero el gusanillo siempre estuvo ahí y en el año 2003 participó junto a su marido en el corto Días de Invierno (Fuyu no Hi) y continuó produciendo animación hasta que el cáncer se la llevó para siempre en 2007.




Quedan sus obras para perpetuar su recuerdo, cosa en la que he querido colaborar con este escrito para resaltar su singularidad en varios aspectos en la época que le tocó vivir... y también en la serie del robot más famoso.
  



(Gracias a Rubioserrano por contarme datos interesantes, que inspiraron este artículo, y por sus aportaciones de imágenes de la obra de Kotabe y Okuyama, procedentes de los preciosos Artbook que atesoró durante años... )



PRÓXIMAMENTE : ¡TRANSFORMACIÓN! ¡LAS MUTACIONES DEL MITO MAZINGER!
変態!マジンガー変異は神話!



















6 comentarios:

Anónimo dijo...

Amigo Jesus Romero, no dejas de sorprenderme con este magnifico blog. Incluso para gente con amplios conocimientos sobre el mundo Mazinger -como yo-, resulta interesantisimo por la amplia y detallada informacion que nos brindas. Por no hablar de las preciosas imagenes, con las que lo ilustras. Asi que FELICIDADES por este magnifico trabajo y por favor, no lo dejes nunca! Gracias!!

Carlos Zubieta dijo...

Hola!

Excelente artículo. El capítulo en cuestión es de mis preferidos,a pesar del rollo infantil y absurdo del pajarito.

Pregunta: el capítulo posterior del monstruo dragón que Boss Robot va con una maza. ¿No es también de animación tipo OVA similar?

Jesús Romero Recio dijo...

Hola Carlos.
Debes referirte al episodio Diana A ¡la novia del siglo!, el 76, en el que tienen que enfrentarse a un monstruo mecánico en forma de dragón oriental, Drago omega1. Ese episodio pertenece de lleno al estilo "tercera parte", concretamente llevado a cabo por el dtor. de animación Shigeru Kubo. Puede que te parezca encontrar semejanzas,ya que todos tenían que respetar cierto parecido con el diseño estándar de personajes, pero pertenece de lleno a ese momento de la serie en que dibujo y animación decaen, y solo hay algunos oasis, momentos puntuales brillantes, aquí y allá, como en el caso del episodido de Okuyama. Kubo no participó en las películas, al menos no consta participación significativa.

Me alegro que te haya gustado el artículo. Gracias!

Gelbros J3 dijo...

Una delicia de artículo. De nuevo, enhorabuena, deseando que continúes en esta línea.

Anónimo dijo...

No sé si esto te servirá para un futuro artículo, pero aquí te dejo un par de links del programa 625 lineas emitido el 31-12-1978 donde anunciaban el regreso de Mazinger a TVE esas navidades y se puede ver un trozo del opening. Tambien dejo el de la semana siguiente, que aunque no hablan de Mazinger, está interesante para ver que cosas dejaron de emitirse o empezaron a emitir justo despues (termina la abeja maya, empieza el bosque de tallack. Me parecen interesantes para conocer el contexto televisivo de cuando se emitía la serie:

http://www.rtve.es/alacarta/videos/625-lineas/625-lineas-31-12-78/3230972/
http://www.rtve.es/alacarta/videos/625-lineas/625-lineas-08-01-1979/3514573/

Jesús Romero Recio dijo...

-Tengo esos programas de 625 Líneas, muy interesantes, como cada vez que TVE publica algo ya antiguo. El que me gustaría tener es el del 26-02-1978 dónde se anunció la serie poniendo un minuto del episodio...

-Gelbros, sí que es posible que caiga alguno más dedicado a animadores...;)